Historia
lunes, 23 de octubre de 2006

Resulta bastante frecuente encontrar restos del período Eneolítico y de las culturas Ibérica y Romana en los alrededores de Vila-real. El largo período de ocupación Musulmana en la región dejó una rica herencia de nombres -que todavía siguen en uso- para las diferentes áreas rurales y casas de campo -"alqueries"- repartidas por todo el término.

Vila-real fue fundada como resultado de la segregación del vecino municipio de Burriana por el Rey Jaime I de Aragón en el año 1274, estando fechado su libro fundacional en Valencia, el 20 de Febrero. Este fue uno de los pocos pueblos fundados por dicho Rey. En 1329, Vila-real cambió sus Leyes de las originales del Reino de Aragón a las del Reino de Valencia.

Desde su fundación, Vila-real tuvo representación en las Cortes del Reino, obteniendo el privilegio de poder usar para su escudo la insignia del Rey Jaime I -cuatro barras verticales rojas sobre fondo oro-.

La ciudad fue construida con forma "hipodámica", esto es, un rectángulo rodeado de murallas y cruzado por dos calles principales. En la intersección de esta dos calles, una plaza principal con arcos (Plaça de la Vila). Reforzando los muros exteriores, un foso perimetral, puertas acorazadas y torres armadas en las esquinas. La torre del Sureste se ha mantenido hasta hoy (Torre Motxa).

Durante el siglo XIV, el incremento de la población forzó a construir viviendas fuera de los muros de la cuidad, comenzandose a formar los barrios ó arrabales de "Valencia" (Raval del Carme) y "Castellón" (Raval de Sant Pasqual). También durante este siglo, los privilegios de la ciudad fueron renovados y aumentados, permaneciendo ésta bajo la protección del rey de Valencia gracias a costosos tributos a las Empresas Reales.

Las inestabilidades económicas y demográficas típicas del siglo XV condujeron, a principios del siglo XVI, a frecuentes conflictos con aquellas cuidades vecinas todavía musulmanas, lo que hizo a Vila-real unirse breve pero intensamente a la alianza cristiana de "Germanias".

El XVI fue un siglo con un gran impulso demográfico y económico, lo cual permitió entre 1556 y 1675 expandir la huerta tradicional regada por los canales ó sequias "Major", "Sequiols", "Sobirana" y "Jussana"; y convertir suelos pedregosos y de secano en cultivos de regadío (Madrigal, Pinella y Pla Redo). También durante este período, el humanista Juan Francisco Mas publicó varias ediciones del "Erasmus"; el Ayuntamiento contrató al pintor renacentista Paolo de San Leocadio, y pagó generosamente los servicios del arquitecto Rafael Marti de Viciana para dibujar los Planos de la Villa y escribir su Cronica. Durante el XVII, Vila-real tendrá una muy activa presencia en las Cortes de Valencia, y comenzará a evolucionar desde una agricultura de subsistencia hacia explotaciones de tipo comercial. Entre 1682 y 1703 la actual Torre Campanario de la iglesia de San Jaime fue construida en base a un diseño de Agustin Maiquez.

El 12 de Enero de 1706, la armada Borbónica, comandada por el Conde de las Torres, asaltó y quemó Vila-real durante la Guerra de Sucesión española, en la que los Reinos de Aragón habían tomado partido del bando contrario que reconocía al archiduque Carlos de Austria como sucesor del fallecido Carlos II de España, en lugar de su sobrino Felipe V -duque de Anjou-, a favor del cual había otorgado testamento. Tras la derrota, en 1707 Felipe V derogó los fueros que otorgaban autonomía al Reino de Valencia.

Entre 1740 y 1780 se sucedió uno de los períodos más brillantes y expansionistas en la Historia de la cuidad. Una importantísima industria de fibra textil (principalmente seda y cañamo) impulsó una intensa activiad comercial, permitiendo cambios sociales reflejados en la construcción de una nueva Iglesia de "Sant Jaume" (1753-1779, 1785), y en el surgimiento de escritores como Enmanuel Montesinos, quien reflejó las leyes locales en sus "Ordinacions i Estatuts"; Geronimo Vives, persona erudita y elemento clave para la construcción del ermitorio de la "Mare de Deu de Gracia", y Joaquin Llorens i Chiva, miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, abierto a Europe y fundamental impulsor de las Escuelas Elementales en nuestra ciudad.

Sin embargo, el siglo XVIII estuvo lleno de contradicciones, luces y sombras. A partir de 1786, y principalmente durante la primera mitad del siguiente siglo, Vila-real osciló entre las confusas tendencias de una sociedad en algunos aspectos liberal y en otros conservadora. Todas las contradicciones del siglo anterior explotaron de pronto como revueltas populares (1799, 1801), guerra y revolución contra la invasión francesa de Napoleón (1808-1814), conspiraciones liberales y monárquicas (1820-1823), represión de la monarquía absolutista, y la primera "Guerra Carlista" por la corona española. Las intervenciones de Pedro Aparici como Diputado en las Cortes Españolas en Cádiz; las actividades políticas y literarias del Diputado y Senador romántico Manuel Benedito, así como el beligerante fanatismo "carlista" encabezado por el brigadier Joaquin Llorens i Bayer marcaron un convulsivo y activo período en la Historia de Vila-real.

Entre 1839 y 1843, Manuel Cubedo y Manuel Usó acometieron las primeras plantaciones de naranjos para explotación comercial. El cultivo de la naranja cambiaría completamente el aspecto del campo de Vila-real. Durante esta época, Polo de Bernabe se convirtiéndo en personaje clave de esta reconversión económica.

Estos cambios requirieon un fuerte esfuerzo conjunto por parte de los agricultores de la cuidad (limpiar los campos de bloques de roca, buscar profundas corrientes de agua subterránea, construir pozos y estaciones de bombeo y desarrrollar una densa red de caminos y canales de riego). Papel fundamental tuvieron las asociaciones y cooperativas agrícolas, siendo destacable el establecimiento en 1919 de la Caja Rural Catolico Agraria.

Aquellos fueron años en que se comenzó a desarrollar una cierta actitud capitalista, apareciendo una nueva clase social formada por hombres de negocios, interesados en la introducción de nuevas técnicas para comenzar las exportaciones de naranjas a los mercados europeos y en el establecimiento de industrias auxiliares relacionadas con el comercio de la naranja y con otras actividades.

En 1905, Vila-real deja de ser un pueblo, recibiendo el título oficial de Ciudad.

Todo este proceso impulsó importantes mejoras en los caminos y las infraestructuras urbanísticas, así como en los servicios sociales. En la segunda mitad del siglo XIX llegaron a Vila-real nuevas mejoras: la red de ferrocarriles nacional A.V.T., la red regional de ferrocarriles de vía estrecha ("La Panderola") y el alumbrado eléctrico. El primer cuarto del siglo XX trajo consigo servicios básicos para el desarrollo de la cuidad: entidades bancarias, el primer plan de ordenación urbana, nueva red de caminos, edificio para Mercado Municipal, y la red pública de aguas potables.

Sin embargo, el gran crecimiento proporcionado por el comercio agrícola disminuyó debido a períodos de baja demanda o temporadas con circunstancias climáticas adversas. La nieve -muy rara en las regiones Mediterráneas- durante 1946 y 1956, y las fuertes tormentas de lluvia y frío durante los años 60 hicieron tomar conciencia de la absoluta y peligrosa dependencia en un solo producto, y por tanto de la necesidad de diversificar y mejorar la estructura productiva.

Es en esos momentos cuando, sin dejar la citricultura, se establecen nuevas empresas de losetas cerámicas o azulejos, basadas en la cerámica tradicional de la región. Esta industria, estrechamente relacionada con la política de promoción de la construcción y el turismo durante el período de "desarrollo" español de los 60, originó un considerable flujo de trabajadores inmigrantes de toda España. Esta concentración en la industria cerámica, fácilmente comprobable por el hecho de que la mayoría de la población activa trabaja en el sector secundario, no ha sido inconveniente para que tanto el sector cerámico como otros continuen invirtiendo en la citricultura.

Algunas de estas empresas cerámicas disponen de servidores Internet: Azuvi, Decocer, Porcelanosa, Zirconio ...

La gran expansión económica durante los 60 ha creado un denso tejido industrial, induciendo la instalación de sucursales de otras compañias nacionales e internacionales, relacionadas con automatismos, mecánica industrial, embalajes, y otros. La distribución geográfica de los comercios y otros negocios dentro de la ciudad ha contribuido también a una evolución urbanística positiva, apareciendo nuevas áreas comerciales, especialmente en la zona de la plaza del "Labrador" y en la avenida "Francisco Tarrega". Este último y vital eje, con conexión directa con la carretera nacional N340, es hoy el área con mayor atracción para el establecimiento de tiendas y comercios.
Vila-real, con una población de 40.124 habitantes (datos de 1999) y una estructura económica equilibrada, es la segunda ciudad de la provincia de Castellón, y la décima de la Comunidad Valenciana, y se ha convertido en centro para las actividades comerciales públicas y privadas en su área de influencia.